28 de marzo de 2017

El bien hecho trozos

Simone Weil dice que "la creación es el bien hecho trozos y esparcido a través del mal". Pues bien, que no se diga que no intentamos juntar los trozos mientras pudimos.

11 de marzo de 2017

2 de marzo de 2017

Anarcopopulismo

o no soy racista, soy ordenado

Quienes rechazan la emigración, presentándola como lo que es, el gran recurso para que el capitalismo occidental se reinvente tras su gran crisis y casi colapso de 2008-2014, son linchados sin contemplaciones, con procedimientos de una brutalidad que va a más. Sobre ellos llueven los insultos: racistas, xenófobos, extrema derecha, etc., la censura y la exclusión, con procedimientos específicamente fascistas. La violencia contra los anticapitalistas y, en consecuencia, contrarios a la inmigración, proviene de un bloque unido poderosísimo, en el que militan agrupados la derecha europea, las instituciones de la UE, los Estados, el Vaticano con el clero católico, el poder mediático, la intelectualidad, la gran patronal y la izquierda, que en todas las cuestiones de primera necesidad para el capital está a la vanguardia.

Félix Rodrigo Mora, 11 de febrero de 2017.

12 de febrero de 2017

El amor como egoísmo

Escribe Lucía Etxebarría en su primera novela que "no echamos de menos a las personas que amamos", sino que "lo que echamos de menos es la parte de nosotros que se llevan con ellas". No estoy de acuerdo. Yo te echo de menos por quién eras y no, o no solo, por quién me hacías ser. Para mí siempre serás mucho más que un medio.  

8 de febrero de 2017

Autocrítica

Nos da pánico la deliberación política, la necesidad de llegar a acuerdos o de gestionar nuestros conflictos con los demás. Así que buscamos desesperadamente automatismos que nos libren de afrontar ese infierno interpersonal. El ciberfetichismo cumple esa función. No es el único mecanismo social que lo hace, claro, pero sí seguramente el más consensual en este momento.

24 de enero de 2017

Hacerse antólogo


Tantos poemarios y tan poco tiempo, 
o lo que es lo mismo, tantas personas... 
Síndrome de Diógenes en dos o más sentidos.

La soledad del coleccionista, y sin embargo, 
la recolección como anhelo de comunión. 

Leer poemas: querer saber cómo les va a los demás.

21 de enero de 2017

Oscar Wilde

Toda autoridad es degradante. Degrada a los que la ejercen, y degrada a aquellos sobre los cuales se ejerce. Cuando se emplea de un modo brutal, violento y cruel, todavía puede ejercer un efecto saludable, provocando, o fomentando cuando menos, el espíritu de rebeldía y de individualismo que más tarde acabará con ella. Pero cuando se emplea con cierta suavidad, y acompañándola con dádivas y recompensas, es terriblemente desmoralizadora. Pues la gente, entonces, se da menos cuenta de la tiranía ejercida, y continúa viviendo en una especie de bienestar grosero, como animales domésticos, sin comprender que están pensando con ideas ajenas, viviendo con arreglo a las pautas de otros (…) y no siendo ellos mismos ni un solo instante. (...) “Conócete a ti mismo” era la inscripción que aparecía sobre el dintel del mundo antiguo. En tanto que sobre el dintel del nuevo aparecerá escrito: “Sé tú mismo”. (...) Así, el individualismo no ejerce la menor presión sobre el hombre. Antes al contrario, enseña al hombre que no debe tolerar la menor presión. No se empeña en volver buena a la gente. Pues sabe de sobra que los hombres abandonados a su propia voluntad son siempre buenos. 
Oscar Wilde, 1891
El alma del hombre bajo el socialismo.

18 de enero de 2017

Obras completas de Buffon, 1832

"Aumentadas con artículos suplementarios sobre diversos animales no conocidos de Buffon por Cuvier". 1832-1836. Imprenta de Antonio Bergnes y compañía. Se venden nueve tomos de la primera edición, entre ellos el primero. Colección incompleta.

La empresa más ambiciosa que desarrolló Bergnes como difusor de la ciencia fue la publicación de las obras completas de Buffon (...). A lo largo de cuatro años, entre 1832 y 1836, publicó los 110 fascículos que formaron los 58 volúmenes que constituían la obra. (...) La obra debió tener una buena acogida puesto que fue reeditada en 1841. Esta publicación constituye la primera edición íntegra de las obras completas de Buffon en castellano. Fue traducida por el propio Bergnes, aunque utilizó la traducción inacabada de José Clavijo y Fajardo (1730-1804), y en ella también participó su más íntimo colaborador científico, el polifacético médico Pere Felip Monlau (1808-1871).


Más información, aquí

PD. Los libros no son míos (¡de serlo no los vendería!), 
solo ayudo a un conocido que necesita venderlos :( 

26 de diciembre de 2016

Las edades del escritor

Creemos que todo escritor, si no es un caso anómalo de precocidad o de retardación, suele iniciarse en su carrera entre los 15 y los 30 años de edad, se halla en su plenitud entre los 30 y los 45, recibe su consagración entre los 45 y los 60 y se prodiga en adelante. 
Gonzalo Sobejano, 1967
Nietzsche en España.

20 de diciembre de 2016

En verdad, usted no es un fanático

o el violento cósmico que encendía los corazones

En verdad, Vd. no es un fanático, como me había sido descrito: yo le podría definir mejor como lo contrario del fanático. El fanático excita los espíritus; usted enciende los corazones. El fanático quiere persuadir; Vd. quiere convencer, solamente convencer –y es por lo que usted tendrá éxito… Tiene delante una tarea enorme, pero a pesar de su fuerza de voluntad, no le considero a Vd. un hombre violento. Ya sabe la distinción que hace Goethe entre violencia y violencia. Hay una violencia que viene del caos, y que conduce al caos, y hay una violencia cuya esencia es formar el cosmos, y él decía de ésta: «Trabaja ordenando toda forma, e incluso a gran escala no es violencia». Es en esta significación cósmica que yo le sitúo entre los hombres que construyen y no entre los violentos.
Carta de Houston Stewart Chamberlain a Adolf Hitler en 1923.


Pérez Maseda, Eduardo. 1983. El Wagner de las ideologías (evolución intelectual y pirueta política). Nietzsche – Wagner, Ministerio de Cultura, Madrid. 

10 de diciembre de 2016

Hacerse editor

Para Jason Epstein, creador del sello Anchor Books (...) y quien fuera durante muchos años director editorial de Random House (cuando decir esto era decir algo importante), «la edición de libros es por naturaleza una industria artesanal, descentralizada, improvisada y personal; la realizan mejor grupos pequeños de gente con ideas afines, consagrada a su arte, celosa de su autonomía (...). Si su objetivo primordial fuera el dinero, estas personas habrían elegido otras profesiones». Esto coincide con lo que sostenía Giulio Einaudi: el verdadero editor no es el que sale al encuentro del gusto del público (...) y que se alinea a la moda para producir lo que más se vende (...), sino «el que introduce en la cultura las nuevas tendencias de la investigación en todos los campos: literario, artístico, científico, histórico o social, y trabaja para que emerjan los intereses profundos, aunque vaya a contracorriente. En vez de suscitar el interés epidérmico, de secundar las expresiones más superficiales y efímeras del gusto, favorece la formación duradera».
Juan Domingo Argüelles
"El negocio editorial", 
Revista Texturas, nº 30, 2016.

29 de noviembre de 2016

¿Éxito filosófico?

La fórmula del éxito, no ya del éxito literario y seudofilosófico sino la del Éxito con mayúscula sería entonces la siguiente: escribir de tal modo que nuestros escritos puedan rezumar pasión y razón a la vez. Forma nietzscheana con fondo tolstoiano. ¿Podré lograrlo algún día?

14 de noviembre de 2016

Hacerse escritor

El escritor que evita asistir a los talleres de literatura (o cualquier otra actividad que congregue a escritores) probablemente añade dificultades a su tarea. Es fácil dejarse engañar por la leyenda de, pongamos, Jack London e imaginarse que la mejor manera de hacerse escritor es siendo marino o leñador. Jack London vivió en una época en que los escritores eran héroes populares, cosa que no son ahora, y en que la técnica no era tan importante como lo es actualmente. Y si bien no hay duda de que fue un hombre noble y trágico, también es cierto que era más bien malo como escritor. Unos cuantos profesores le hubieran venido muy bien. Hemingway dijo en cierta ocasión que «la mejor manera de hacerse escritor es lanzarse al mundo y escribir». Pero resulta que su manera de hacerlo fue irse a París, donde vivían muchos de los grandes escritores, y estudiar con la teórica más importante de su época: Gertrude Stein. Joseph Conrad, a quien se suele tener por un gran solitario, trabajó en estrecha colaboración con Ford Maddox Ford, H. G. Wells, Henry James y Stephen Crane, entre otros. En el círculo de Melville estaba Hawthorne. Casi todos los grandes escritores han estado relacionados con alguna dinastía literaria.  
(…) 
Mucha gente –incluidos algunos profesores de Escritura Creativa- se pregunta si realmente se puede enseñar a escribir. Esto no ocurre con la pintura ni con la composición musical. La literatura ha ido siempre tan ligada al «genio» o a la «inspiración» que la gente suele dar por supuesto que este arte no se puede transmitir mediante los métodos que se han empleado con otras artes. Este parecer puede ser cierto en parte; quizá la habilidad de escribir ficción es menos específica y aprehensible que la de pintar o componer. Pero el que se dude que se pueda enseñar a escribir tiene también, creo yo, causas históricas, al menos en parte. Antiguamente, las escuelas de pintura y de música cumplían directamente funciones religiosas y políticas, cosa que no ocurría con la poesía o la ficción. Porque la Iglesia y la ciudad-estado de Florencia necesitaban el arte de Giotto, Giotto enseñaba sus métodos (…).

31 de octubre de 2016

En el futuro nos alabarán

Por una memoria histórica del futuro.

Tal vez no las próximas generaciones, pero sí las siguientes, cuando el "diluvio" haya pasado y el recuerdo borrado, comprado, idealizado. Como hoy se alaba a los conquistadores bajo otro nombre. Porque no: no nos culparán, no nos odiarán. Incluso un nuevo clasicismo nacerá. El futuro, como el pasado, como el presente, es sinónimo de impunidad. ¿Hace falta decirlo? ¡Cuéntense, pues, todas las lágrimas! Hacia atrás y hacia delante, y hacia todas partes. Si "ya no hay locos", que al menos haya contables

28 de octubre de 2016

El hombre y la prostitución

España es un país de puteros. En el último estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas sobre Actitudes y prácticas sexuales, de 2008, el 24,6% de los hombres reconoció haber tenido alguna vez en su vida relaciones sexuales con una persona a la que habían pagado por ello. Un porcentaje que, con toda seguridad, es más elevado y es, con bastante diferencia, el mayor de Europa. Pero lo más preocupante de todo es que está aumentando. (...) Como explica Gómez, somos un país en que apenas ha habido una educación afectivo-sexual que criticara la relación de explotación que existe cuando un hombre paga por tener sexo con una mujer. Cuando se habla de prostitución la mayoría de hombres dicen siempre lo mismo: “Mientras sea libre y consentido no me parece mal”. El problema es que la inmensa mayoría de las mujeres que practican la prostitución lo hace porque no les queda más remedio. (...) La prostitución responde a una relación de poder, del hombre hacia la mujer. El hombre cree mostrar su virilidad, su fortaleza comprando sexo de pago, aunque en realidad, como asegura la psicóloga, lo que muestra es una debilidad: “Todo eso es un síntoma de que algo está fallando en ti, es un gesto de debilidad porque no quieres enfrentarte a un igual”.
El Confidencial, 2015. 

19 de octubre de 2016

Marc Chagall

¿De dónde había sacado yo que la voz no sólo sirve para chillar y discutir con mis hermanas? Tenía una buena voz y cantaba tan alto como quería. En la calle, todos los transeúntes se daban la vuelta sin darse cuenta de que se trataba de una canción. Se decían entre ellos: «Está loco, ¿por qué chilla?». Me había comprometido a ayudar al cantor y, los días de fiesta, toda la sinagoga y yo mismo escuchábamos atentamente el flujo de mi voz de soprano. Veía en la cara de los fieles sonrisas, concentración, y soñaba: «Cantaré, seré cantor. Entraré en el Conservatorio».
En nuestro patio vivía también un violinista. No sabía de dónde había llegado. De día, empleado en una ferretería; por la noche, enseñaba a tocar el violín. Yo lo rascaba un poco. Aunque tocara cualquier cosa y de cualquier manera, él me decía siempre, a la vez que iba marcando el ritmo con su bota: «Admirable». Y yo pensaba: «Seré violinista, entraré en el Conservatorio».
En Lyozno, en cada casa, los padres, las vecinas me invitaban a bailar con mi hermana. Tenía cierta gracia con mi pelo rizado. Pensaba: «Seré bailarín, entraré...», ya no sabía adónde.
De día y de noche hacía versos. Decían que eran buenos. Pensaba: «Seré poeta, entraré...». Ya no sabía por dónde encaminarme. 
Marc Chagall, 1921
Mi vida,
Acantilado.